Capítulo 10: entre dos cangrejos y una ballena (Parte I)
Sentado en la arena contemplando la playa grande, fue cuando presencié el primer avistamiento de una ballena. En eso yo ya estaba acordándome de la Betty, pues mi abuela la quería mucho y siempre hablábamos harto de ella. Mi abuela la adoraba porque decía que la Betty no era como las niñas de hoy en día, que se la pasan de fiesta en fiesta y vuelven a las tantas de la mañana a sus casas y más encima no saben cocinar y con suerte saben poner la mesa. Por eso que mi abuela admiraba tanto a don Hermes porque ella decía que eso era gracias a la crianza de un hombre pulcro y de valores intachables como los que él tenía. Él siempre estaba preocupado que la Betty llegara a casa después de su trabajo; que no llegara tarde si salía con el cuartel de las feas y que su pieza estuviera ordenada y limpia porque así es como tienen las piezas las niñas buenas, que son bien criadas y que son de casa. Don Hermes se preocupó de que la Betty estudiara y sacara su tí...